Hoy todo el mundo habla de Inteligencia Artificial.
Pero voy a empezar con algo incómodo:
la mayoría de empresas que dicen estar usando IA no están tomando mejores decisiones.
Están usando herramientas nuevas…
para hacer lo mismo de siempre.
La IA no crea ventaja competitiva por sí sola.
La ventaja aparece cuando una empresa decide mejor, más rápido y con menos riesgo que las demás.
Y aquí viene el primer error que vemos cada semana:
empezar por la herramienta.
ChatGPT, Copilot, el modelo de moda… eso hoy es commodity.
Lo difícil, y lo valioso, es conectar la IA con vuestros datos, vuestros procesos y vuestras decisiones reales de negocio.
Porque si los datos están mal gobernados,
si cada área tiene su Excel,
si no hay una fuente única de verdad,
la IA no arregla el caos… lo amplifica.
Por eso, cuando hablamos de IA aplicada a negocio, no hablamos de robots que sustituyen personas.
Hablamos de personas buenas tomando decisiones con mejores copilotos.
IA para vender mejor.
IA para atender mejor al cliente.
IA para operar con menos errores.
IA para que el management tenga claridad, no más ruido.
Y una última idea clave para hoy:
si un caso de uso de IA no ahorra tiempo, no reduce costes o no baja riesgos en 60–90 días,
no es un proyecto de negocio.
Es una demo.
Hoy vamos a hablar de eso:
de cómo bajar la IA del PowerPoint a la cuenta de resultados.
Y de qué hace falta, de verdad, para que funcione en empresas reales.